Mayores reflexionando con la IA de trasfondo y título sobreimpreso

PONGAMOS LOS MAYORES LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL A NUESTRO LADO

Pongamos los mayores la inteligencia artificial (IA) a nuestro lado: es una gran ventaja que los tiempos han puesto en nuestro camino y no podemos desaprovechar.

SeniorTic siempre ha considerado una suerte que nuestra generación haya coincidido con la transformación digital. Lejos de verla como un hándicap, la hemos considerado una gran oportunidad y, en algunos casos, una ayuda imprescindible. Desde hace años venimos reflexionando sobre la IA. Inteligencia artificial es uno de los apartados de nuestra web.

La eclosión de la IA viene a dar una vuelta de tuerca a esta transformación y a llevarla a unas dimensiones que aún no podemos ni siquiera imaginar. Pero también hemos tenido la fortuna de poder contar con ella en esta etapa de nuestra vida.

1. LA IA NOS SITÚA EN OTRA DIMENSIÓN

 La inteligencia artificial nos está situando en una nueva dimensión tecnológica. Disponemos ya de sistemas capaces de analizar enormes cantidades de información, generar contenidos, mantener conversaciones en lenguaje natural y realizar tareas intelectuales que hasta hace poco requerían la intervención de personas cualificadas.

No estamos ante una inteligencia humana trasladada a una máquina, sino ante sistemas capaces de procesar información y resolver determinadas tareas con una rapidez extraordinaria. Pueden alcanzar resultados comparables a los humanos en algunos ámbitos concretos, aunque también cometen errores y carecen de conciencia, experiencia y juicio humano.

Lo verdaderamente nuevo es que hemos creado herramientas capaces de intervenir en actividades que siempre habíamos considerado exclusivamente humanas: escribir, resumir, traducir, interpretar información, programar o ayudarnos a tomar decisiones.

Los seniors ya hablamos con las máquinas mediante el lenguaje natural y podemos pedirle que nos ayude a realizar trabajos intelectuales complejos en pocos segundos. Esto cambia profundamente nuestra relación con la tecnología y abre un escenario que apenas estamos empezando a descubrir.

2. A LOS MAYORES NO NOS DESPLAZA LA IA

Los mayores hemos estado inmersos en esta transformación digital, y quizá más que otras generaciones posteriores. Hemos escrito con máquinas de escribir mecánicas y hoy estamos hablando con las máquinas.

Nuestras facultades intelectuales se conformaron en un mundo analógico y actualmente estamos inmersos en un escenario digital. Este hecho, que además ha ocurrido en tan poco tiempo, ha desplazado a muchos de nosotros al lado oscuro de la brecha digital.

Y ahora, ¿qué va a pasar con la IA? ¿Contribuirá a ampliar ese desplazamiento?

Indudablemente, ha pasado muy poco tiempo y la evolución vertiginosa de los acontecimientos hace difícil una predicción e incluso un veredicto sobre el presente.

Pero, por nuestra experiencia, SeniorTic está convencido de que esta es una herramienta que beneficia a todos y, entre ellos, estamos los séniores.

Los mayores, como otras generaciones, nos vamos a beneficiar, y mucho; incluso nos va a ayudar en situaciones que hace apenas unos años no podíamos afrontar.

SeniorTic en un acto organizado por Andalucía Vuela
SeniorTic en un acto organizado por Andalucía Vuela

3. EN QUÉ NOS PUEDE BENEFICIAR LA IA ACTUALMENTE

La inteligencia artificial se nos presenta hoy, dicho de forma sencilla, en tres grandes vertientes.

La primera es como una extraordinaria herramienta para obtener y comprender información. Podemos preguntarle utilizando nuestro lenguaje habitual, pedirle que nos explique un asunto, que resuma, compare o relacione conocimientos y mantener con ella una conversación hasta comprender mejor aquello que buscamos. Esto supone un salto importante respecto a los buscadores tradicionales, aunque en asuntos relevantes siempre debemos comprobar las fuentes y la fiabilidad de la información.

La segunda vertiente es su capacidad para ayudarnos a realizar tareas. Puede escribir y corregir textos, traducir, resumir documentos, ordenar información, preparar planes, ayudarnos a aprender, analizar datos, crear imágenes o colaborar en muchas de nuestras actividades profesionales, personales y de ocio. En este caso la IA no solamente nos informa: trabaja con nosotros.

Y estamos entrando ya en una tercera etapa: los agentes de inteligencia artificial.Un agente no se limita a contestarnos, sino que puede recibir un objetivo, organizar los pasos necesarios y utilizar determinadas herramientas para realizar parte del trabajo por nosotros. Puede, por ejemplo, buscar información, manejar documentos, preparar un informe o intervenir, con nuestra autorización, en aplicaciones y servicios.

Esta capacidad de actuar puede tener una especial importancia para las personas mayores. La IA no solamente puede ampliar nuestros conocimientos, sino ayudarnos a realizar tareas que nos resulten difíciles, complejas o tediosas y, en determinados casos, compensar algunas limitaciones que puedan aparecer con la edad.

Naturalmente, cuanta más capacidad damos a la IA para actuar por nosotros, más necesitamos comprender cómo funciona, qué permisos le concedemos y qué debemos supervisar. Poner la IA a nuestro lado no significa renunciar a nuestras decisiones, sino aprender a utilizarla para ampliar nuestras propias capacidades.

4. PONGAMOS LOS MAYORES LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL A NUESTRO LADO

Pongamos los mayores la inteligencia artificial a nuestro lado. Es una afirmación clara por nuestra parte y una invitación a aprovechar una oportunidad que ya tenemos delante.

La IA representa un cambio en la vida de todos al que debemos incorporarnos de una manera activa, como protagonistas, poniéndola al lado de nuestros intereses, de nuestras necesidades y también de nuestras convicciones humanistas.

La IA ya está en todas partes. Millones de nosotros la tenemos en nuestros dispositivos y convivimos con ella en muchas circunstancias, unas veces siendo conscientes y otras sin apenas advertirlo. Cada vez más servicios incorporarán asistentes y agentes con los que tendremos que relacionarnos, si es que no lo estamos haciendo ya.

Algunos ya utilizamos asistentes de inteligencia artificial y todo apunta a que en el futuro será habitual que cada persona disponga de algún tipo de asistente o agente capaz de ayudarle en muchas tareas de su vida cotidiana.

Los mayores, lógicamente, también nos estamos incorporando. Después de todo, sabemos hablar, escribir, expresarnos, tenemos conocimientos profesionales, una dilatada experiencia, aficiones, inquietudes, pretensiones, ideas y nuestra propia concepción de la vida. Tenemos mucho que decir a la IA y estamos tan preparados como cualquiera para ponerla a nuestro lado.

La IA puede ser también una magnífica guía para adentrarnos en materias que queremos conocer y para seguir aprendiendo. Esto es especialmente importante en la capacitación digital. Muchos mayores que hasta ahora han permanecido débilmente vinculados al mundo digital tienen una nueva oportunidad para incorporarse. La formación analógica de nuestra generación ha condicionado en algunos casos nuestro distanciamiento de las TIC, pero ahora sucede algo extraordinario: podemos hablar con las máquinas utilizando nuestro propio lenguaje.

Por eso la IA puede convertirse en una gran ayuda para quienes todavía se encuentran rezagados en competencias digitales. Puede explicar, acompañar, repetir, adaptarse al ritmo de cada persona y ayudar a aprender haciendo.

Pero no se trata solamente de utilizar la inteligencia artificial. También debemos participar en la construcción del mundo que va a conformar. Los mayores tenemos mucho que hacer y mucho que decir. Nuestra generación está viviendo ese gran cambio que representa la longevidad y, al mismo tiempo, esta nueva revolución tecnológica que va a transformar profundamente la manera de vivir esa longevidad.

Los mayores no nos vamos a quedar atrás. La inteligencia artificial puede potenciar enormemente nuestras posibilidades y nosotros, por nuestra parte, podemos aportar aquello que la tecnología no tiene por sí sola: experiencia, conciencia, valores y juicio humano.

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