Imagen de séniores corriendo y titular sobreimpreso: La longevidad está transformando la sociedad

LA LONGEVIDAD ESTÁ TRANSFORMANDO LA SOCIEDAD


La longevidad está transformando la sociedad; es uno de los factores que con mayor relevancia está remodelando las actuales estructuras sociales.

Uno de los postulados de SeniorTic es conjugar longevidad con tecnología; en muchos de nuestros posts hablamos de cómo tratar de armonizarlas.

En este caso deseamos reflexionar con una mayor profundidad sobre la longevidad, pues, a nuestro entender, su rápida transformación no guarda relacion con la visión que de esta tenemos.

1. LA POBLACIÓN ESPAÑOLA

La longevidad en España en 2025, según el CSIC, continúa aumentando y situándose entre las más altas del mundo. Nuestro país se mantiene en posiciones de liderazgo, ocupando actualmente el quinto puesto a nivel global.

Hemos alcanzado los 48.619.695 habitantes a 1 de enero de 2024. De estos, casi 10 millones (9.928.368) son personas de 65 años o más, lo que representa el 20,4% de la población. 

En 2023, la esperanza de vida al nacer de las mujeres es de 86,34 años, lo que las coloca algo más de cinco años por delante de los hombres que se sitúa en 81,11 años.

En 2024, en el grupo de 65 años y más, las mujeres suman 5.601.899 personas, lo que representa un 29,5% más que los 4.326.469 hombres.

Las personas de 80 años o más (2.950.434) ya alcanza el 6,1%, frente al 1,6% registrado en 1975. Además, los mayores de 90 años, que suman 653.520 personas, representan el 1,3% de la población, una cifra que era del 0,6% en el mismo año.

En el año 2024, el número de personas centenarias residentes en España alcanza las 15.911, marcando un nuevo máximo histórico. De ellas, el 82,2 % son mujeres y el 17,8 % hombres. Supone un incremento del 8,5 % respecto al mismo periodo de 2023,

Según las proyecciones del INE, para 2045 la población de personas mayores podría superar los 15,9 millones (15.943.546), lo que equivaldría al 29,2%.

La edad media era de 33 años en 1975, alcanzó los 38,02 años en 1995 y superó los 40 años en 2002. En 2024, la edad media se sitúa en 44,37 años.

Podéis ampliar información leyendo: El perfil de los séniores en el 2025 según el CSIC.

2. TODO CAMBIA CON RAPIDEZ LA POBLACIÓN TAMBIÉN

La revolución de la era de la información ha imprimido un ritmo galopante a todos los fenómenos transformadores de la realidad actual.

Todo se mueve rápido, incluso aquellas grandes magnitudes como la población, que, no hace muchos años apenas se movía y hoy, en poco tiempo, ha invertido la pirámide poblacional apuntándola hacia abajo, pues la larga vida ha venido con su pareja: el descenso de la natalidad.

En el año 1900 se producían 33,9 nacimientos por cada 1000 habitantes, en 1960 21,7, hoy solo 6,5 nacimientos. El índice de reposición en España (número de hijos por mujer) era en 1960 de 2.86, hoy 1,10.

Estas previsiones se han elaborado teniendo en cuenta los factores que hoy determinan la evolución demográfica, sin considerar los numerosos elementos que podrían modificarla en el futuro, como la ingeniería genética, la nanotecnología o la gestión digital integral de los sistemas sanitarios.

La rapidez con la que está cambiando la población está generando alteraciones y desajustes, planteando un escenario sin precedentes. Las ideas, la política, la sociedad y la economía observan estos cambios con expectación, sin tener aún claridad sobre cuáles deben ser las nuevas soluciones.

Imagen de mujer y hombre delante de una pirámide poblacional.
Imagen de mujer y hombre delante de una pirámide poblacional.

3. UNA REVOLUCIONARIA TRANSFORMACIÓN DE LA LONGEVIDAD

Los datos comentados reflejan una sociedad que está renovando sus metas y su forma de entender la vida. Estos cambios en los ideales, junto con las nuevas tecnologías disponibles, están dando una orientación distinta a esta etapa vital.

A comienzos del siglo XX, la humanidad luchaba por lograr que el mayor número de personas sobreviviera: la esperanza de vida apenas alcanzaba los 33 años. Hoy se sitúa en torno a los 85. Nos acercamos a los cien años de vida en un horizonte relativamente corto. Hemos conseguido retrasar el envejecimiento, mantenemos buenas condiciones de salud a edades avanzadas y nuestra manera de vivir la longevidad es muy diferente a la de hace apenas unas décadas.

Ideas que antes pertenecían al ámbito de la ficción irrumpen ahora en los debates sobre el futuro humano: algunas pronostican el fin de la muerte; otras hablan del posible reemplazo del Homo sapiens por un ser híbrido entre biología y máquina; otras, por el contrario, auguran que seremos sustituidos por inteligencias artificiales autónomas.

Estas propuestas podrán cumplirse o no, pero lo que sí ponen de manifiesto es la existencia de una poderosa corriente social que aspira a vivir cada vez más años y que considera esta meta no solo deseable, sino alcanzable.

4. LA NUEVA CIENCIA DE VIVIR MÁS

Sin adentrarnos en las teorías mencionadas anteriormente, podemos afirmar que la ciencia actual apunta a un futuro en el que la edad avanzada deja de ser una etapa de declive inevitable para convertirse en una fase vital más prolongada, esperanzadora, activa y llena de posibilidades.

El conjunto de estas ciencias está transformando nuestra relación con la edad. Ya no se trata solo de vivir más años, sino de hacerlo en mejores condiciones: con mayor autonomía, más prevención y una mayor capacidad de recuperación.

Resumimos las ciencias que están modificando la orientación de la longevidad.

4.1 Ingeniería genética y reparación celular

La ingeniería genética se ha convertido en una de las herramientas más prometedoras para extender la vida. Técnicas como CRISPR y la terapia génica permiten corregir mutaciones dañinas, activar genes protectores y reparar tejidos deteriorados. Destaca también la reprogramación celular parcial, capaz de rejuvenecer células sin perder su identidad, abriendo la puerta a frenar o revertir algunos procesos del envejecimiento. Estas tecnologías no solo apuntan a vivir más, sino a conservar la vitalidad durante más años.

4.2 Medicina regenerativa y biología del envejecimiento

La investigación en células madre, telómeros y reprogramación epigenética ha permitido comprender mejor cómo envejecen nuestros órganos. El estudio de telómeros —los “capuchones” que protegen el ADN y se acortan con la edad— ha mostrado que mantener su integridad podría retrasar el deterioro celular. Paralelamente, la medicina regenerativa busca sustituir o reparar tejidos dañados, ofreciendo soluciones para enfermedades asociadas al envejecimiento. Todo ello está configurando una biología del envejecimiento mucho más manipulable que en cualquier época anterior.

4.3 Digitalización racional de la salud y prevención basada en datos

La transformación digital del sistema sanitario es hoy un componente esencial de la longevidad. Innovaciones ampliamente aceptadas como la monitorización digital continua, los dispositivos wearables y la medicina preventiva basada en datos permiten detectar alteraciones fisiológicas antes de que se conviertan en enfermedades graves. Esta vigilancia temprana y personalizada prolonga de forma práctica los años de vida en buena condición y reduce la aparición de patologías crónicas que antes parecían inevitables.

4.4 Innovación social y tecnologías de apoyo

Aunque la longevidad suele asociarse a avances biomédicos, también depende de innovaciones sociales y tecnológicas que facilitan vivir más y mejor. Desde sistemas de asistencia inteligente y hogares adaptados hasta modelos de envejecimiento activo, estas soluciones prolongan la autonomía y retrasan la dependencia. La combinación de biotecnología, digitalización y tecnología social está creando un ecosistema donde la vida larga puede ser también una vida funcional.

5. NO ESTAMOS HACIÉNDONOS CARGO DE LA SITUACIÓN

La rapidez con que ha eclosionado la larga vida y la ceguera voluntaria de muchos ha impedido que la mentalidad evolucione al unísono. Nuestras ideas se parecen a las de otros tiempos en los que esta etapa de la vida se consideraba el final, la etapa de la vida en la que pasábamos a ser ciudadanos de segunda, no activos, a la espera de la llamada del más allá.

No estamos haciéndonos cargo de la enorme trascendencia de la longevidad en la sociedad actual, de su enorme repercusión en la vida de las personas, de la sociedad y de la economía.

Vamos a una sociedad con muchos mayores que no gestionamos adecuadamente. Dejando, por ejemplo, en paro de larga duración a los que pierden el empleo a los 55 años.

No estamos sabiendo integrar adecuadamente a las nuevas generaciones en un modelo que garantice que sus ingresos sean suficientes y que contribuyan de manera justa y sostenible a la caja común. Con frecuencia se prioriza a los más jóvenes en los puestos de trabajo frente a las personas de mayor edad, no por una planificación estratégica del talento, sino principalmente para reducir costes salariales.

Esta práctica, lejos de fortalecer el sistema, genera una doble distorsión: precariza las carreras de los jóvenes y desaprovecha la experiencia acumulada de los mayores, debilitando así el equilibrio económico y social que pretendemos sostener.

5.1 Nos cuesta el camino a seguir

La experiencia no la sabemos apreciar. Nosotros mismos no la ponemos en valor. Organizaciones, estado, sociedad no la aprovechan.

El corto plazo de la política sigue sin afrontar los problemas derivados de esta nueva situación, ni aprovecha las grandes oportunidades que están apareciendo.

En el ámbito de la salud todavía no sabemos sacar partido de las ventajas del mundo digital. Seguimos anclados en un sistema sanitario centrado en paliar problemas cuando ya deberíamos estar impulsando una sanidad preventiva capaz de mejorar de forma activa nuestra salud.

Vamos a una sociedad muy longeva sin ser conscientes de la situación y sin, como consecuencia, saber el camino a trazar. No estamos optando por un sistema de salud comprometido con alargar la vida en excelentes condiciones.

Imagen creada de residencia de mayores tecnologicamente sofisticada monitorizando la salud
Nuevos sistemas sanitarios

6. NECESITAMOS GRANDES TRANSFORMACIONES

El cambio demográfico actual no es simplemente cuantitativo, como hemos explicado, varia la dirección a la que se encamina la humanidad.

Los nuevos mayores, muy distintos a los de generaciones anteriores, queremos seguir construyendo el futuro junto al resto de la sociedad, aportando nuestra experiencia y el peso que representa nuestra creciente proporción en la población. La longevidad no puede seguir entendiéndose desde la idea de “final de carrera”, porque hoy constituye una etapa plena, activa y con capacidad real de contribución.

La misma familia ha de ser entendida en la coincidencia en el tiempo de tatarabuelos, abuelos, hijos y nietos.

El envejecimiento como capital social es la capacidad de las personas de mayor edad para seguir aportando valor activo a la sociedad —conocimiento, experiencia, criterio, relaciones y cuidado— a lo largo de una vida larga, no como etapa final, sino como parte integrada y productiva del ciclo vital.

En pocas palabras: no es acumular experiencia para retirarse, sino para seguir participando y construyendo sociedad.

El vivir una mayor numero de años implicara alargar la vida laborar, pero de distinta forma, con itinerarios profesionales acordes a la edad y a nuestro bagaje profesional. Conllevara estar pendientes de distintos frentes, tales como el de la tecnología, el sanitario, el derivado del derecho, o el de la búsqueda de la mayor autonomía. La formación en la etapa sénior continuara.

La longevidad ha dejado de ser una etapa a la que simplemente “se llega” para convertirse en una fase de la vida que debemos preparar con antelación. Hoy sabemos que vivir muchos años exige mantener la salud a lo largo de toda la vida y contar con una provisión económica suficiente que nos permita afrontar esta etapa con autonomía, bienestar y seguridad.

Desear por parte de toda una sociedad cada vez más longeva, llevan aparejadas numerosas reformas, empezando por la propia mentalidad, ya comentada.

El enfoque del sistema sanitario debe ser transformado, de ello ya hemos hablado.

La economía ha de buscar nuevos caminos, así lo explicábamos en nuestro artículo: SeniorTIC está a favor de la economía plateada.

7. LA LONGEVIDAD ESTÁ TRANSFORMANDO LA SOCIEDAD

La longevidad está transformando la sociedad

Parece evidente que hemos apostado por una sociedad que quiere vivir cada vez más años. Pero si hemos elegido este camino, debemos asumir también la responsabilidad de orientarlo hacia algo excelente, justo y beneficioso para todos. De nada sirve obtener la longevidad si solo unos pocos pueden disfrutarla.

 Los avances científicos que prometen vidas más largas no pueden convertirse en privilegios; de lo contrario, no solo aumentará la desigualdad económica, sino que también aparecerá una desigualdad en la propia duración y calidad de la vida.

 Una vida larga sin bienestar no es un logro: es una condena. Una longevidad llena de dificultades no resulta deseable para nadie.

Hablar de estar activos en la nueva longevidad significa romper con la idea pasiva del envejecimiento. Los mayores deben dejar de ser espectadores: su experiencia, su número y su peso social los convierten en protagonistas inevitables del mundo que viene. La longevidad no es un asunto solo de los mayores, sino una tarea de todas las generaciones, porque se construye desde la juventud.

La sociedad longeva no puede ser una obra hecha por unos pocos para muchos, sino un proyecto colectivo en el que todas las ideas, las edades aporten, cuestionen y decidan. Si realmente vamos hacia una vida más larga, entonces debemos atrevernos a construir un futuro radicalmente mejor, no simplemente más duradero.


3 comentarios en “LA LONGEVIDAD ESTÁ TRANSFORMANDO LA SOCIEDAD”

  1. ¡Hola Carlos! Agradezco este artículo y no puedo estar más de acuerdo contigo: «Si realmente vamos hacia una vida más larga, entonces debemos atrevernos a construir un futuro radicalmente mejor, no simplemente más duradero». De hecho, es necesario que lo hagamos. Los retos son grandes, pero tenemos la experiencia y la sabiduría para hacerlo.
    Como coach acompaño a mujeres en su transición a la jubilación y quien mejor llega y más la disfruta son las mujeres que se preparan y eligen tener una actividad que las represente, motive e ilusione de nuevo. A veces relacionada con su profesión, otras con sueños que dejaron aparcados por la crianza o el trabajo, otras, simplemente, proyectos que se cruzan en su camino. Estas mujeres recuperan su brillo y la alegría. Lejos de apagarse poco a poco o entrar en un frenesí de actividades que no las llenan, eligen propósito con un calendario y un horario a la medida y, realmente, vuelve a florecer. Estas mujeres encarnan el espíritu de la longevidad. Personalmente creo que vivirán más, de lo que hay evidencia es de que viven más felices.
    Saludos.

    1. Pedro José Pérez Montero.

      Estupendo artículo Carlos, todo lo que dice es muy lógico y razonable.
      La experiencia que atesoramos los mayores, debe ser aprovechada y tenida más en cuenta, por ser fundamental para el avance y la evolución de nuestra sociedad, en la que los mayores debemos ser respetados y se nos permita poder tener una participación más activa.

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