La nueva longevidad eclosiona con rapidez, cambiando reglas, leyes, visiones y situaciones, transformando la sociedad. Hace apenas algunos años la longevidad estaba relacionada con el final de la vida, con la despedida, con el descanso o la dependencia; hoy las tornas han cambiado. Actualmente, nuestra meta es la de vivir más y la edad de mayor es una etapa activa.
El propósito fundamental de nuestra asociación es conjugar longevidad con tecnología. Esto nos impulsa a reflexionar constantemente sobre la vida longeva y a permanecer atentos a su transformación.
Índice
1. LA ENTREVISTA CON JULIO PÉREZ DÍAZ
Las palabras de Julio Pérez Díaz en la entrevista que le hicimos en nuestro espacio SeniorTic Media nos animaron a pensar sobre la nueva realidad demográfica y a transcribir esos pensamientos en el artículo que ahora leen.
Renovadora es la visión del investigador y acertada su consideración sobre la nueva realidad demográfica. Las actuales personas mayores estamos descubriendo una nueva longevidad, muy distinta a la de otras épocas.
Los datos, según nos explicó el científico, apuntan a una sociedad en la que todos llegamos a tener muchos años y, lo que es más relevante, vamos hacia vivir mucho más. El descenso de los nacimientos está relacionado con el nuevo comportamiento poblacional: nacen menos, pero llegan a muy mayores todos. Y así sucede en todo el mundo, previéndose un crecimiento cero en pocos años.
Pueden ampliar la información en Envejecimiento en Red (EnR), una plataforma del CSIC en la que trabaja Julio y que aconsejamos seguir; es una plataforma científica y colaborativa que actúa como un centro de recursos digitales y punto de encuentro entre investigadores y profesionales del sector. Muy interesante el blog de Julio Apuntes de demografía.
2. QUEREMOS Y VIVIREMOS MUCHO TIEMPO
En nuestro post La longevidad está transformando la sociedad, comentábamos la nueva orientación de la longevidad. El profesor y doctor nos indicaba que nuestra generación estaba abriendo nuevos caminos; somos de las primeras generaciones experimentando una nueva realidad y explorando la manera de que esta ampliación de la existencia sea favorable a cada uno de nosotros.
A principios del siglo XX, la humanidad seguía aún luchando por la supervivencia; en los primeros años morían muchos. Hoy peleamos por vivir un mayor número de años. Pero esta situación es nueva; nuestra generación es de las primeras que disfruta de esta nueva situación, sin antecedentes, y tenemos que dibujar el futuro al mismo tiempo que vamos caminando.
Nos enfrentamos, como exploradores, a desafíos inéditos y situaciones sin precedentes en los que debemos capitalizar los beneficios y superar las dificultades. Herramientas como las TIC presentan tanto inconvenientes como grandes oportunidades.
La vitalidad que actualmente tenemos los mayores la debemos canalizar para ser artífices de las nuevas realidades. Es de lógica, justicia y provecho que los séniores guiemos, junto a todos, unas sociedades que tienen en la longevidad una de sus mayores señas de identidad. Es imposible entender la sociedad actual sin situar al mayor como protagonista e inconcebible tenerle como persona inactiva.

3. LARGA Y BUENA VIDA
«Si realmente vamos hacia una vida más larga, entonces debemos atrevernos a construir un futuro radicalmente mejor, no simplemente más duradero».
Nos escribía esta frase Isabel Martí apoyando nuestro post al que enlazamos en el apartado anterior. La larga vida, si no es buena, no tiene sentido.
3.1 Esperanza de vida con buena salud
Cuando nos procuramos una larga vida, estamos dando por sentado que será buena y esto no tiene por qué ser así. No es lo mismo cuánto vivimos que cómo lo vivimos. Mientras que la esperanza de vida mide el promedio de años totales que se espera que viva una persona, la esperanza de vida con buena salud se centra únicamente en el tiempo que transcurre libre de discapacidades o limitaciones funcionales.
En España, aunque ostentamos una de las longevidades más altas del mundo (superando los 84 años de media), existe una brecha importante: los españoles suelen vivir sus últimos 10 a 12 años con algún tipo de dolencia crónica o falta de autonomía. Por ello, el reto actual de la medicina no es solo añadir años a la vida, sino dotar de salud a esos años adicionales para que la vejez sea una etapa de plenitud y no solo de supervivencia.
3.2 La larga vida debe ser para todos
La sociedad debe disponer de los resortes necesarios para emparejar estos dos aspectos: la larga vida y el disfrute de esta por el mayor número de personas posible. Prolongar la vida no ha de ser un privilegio único de unos pocos.
Emparejar estos dos aspectos es una tarea de todos: de las instituciones, de las empresas y de los ciudadanos. Es fundamental que la ciudadanía promueva y respalde este binomio, velando por su propia calidad de vida tanto en el ámbito de la salud como en el económico. Una longevidad plena requiere necesariamente de un estado de salud óptimo y de una estabilidad financiera sólida.
3.3. Necesitamos un nuevo enfoque en la salud
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), aunque la esperanza de vida en España sigue subiendo, la autopercepción de «buena salud» cae drásticamente a partir de los 65 años. El «nuevo tiempo» busca que esa percepción de salud óptima se mantenga estable hasta el final de la vida.
Enfocar la salud para el «nuevo tiempo» significa pasar de un modelo reactivo (curar) o defensivo (prevenir) a uno proactivo y de optimización (mejorar). Ya no basta con no estar enfermo; el objetivo es alcanzar el máximo potencial biológico y funcional de cada individuo. Es lo que expertos como Leroy Hood definen como la Medicina P4 (Predictiva, Preventiva, Personalizada y Participativa).
4. LA TECNOLOGÍA IMPRESCINDIBLE
La longevidad y la tecnología son dos buenas amigas e imprescindibles la una para la otra para avanzar por este nuevo tiempo. Imprescindible desde el punto de vista social —la tecnología es imprescindible para avanzar socialmente— e individualmente, las TIC son imprescindibles.
La transformación digital del sistema sanitario es hoy un componente esencial de la longevidad. Innovaciones ampliamente aceptadas, como la monitorización digital continua, los dispositivos wearables y la medicina preventiva basada en datos, permiten detectar alteraciones fisiológicas antes de que se conviertan en enfermedades graves. Esta vigilancia temprana y personalizada prolonga de forma práctica los años de vida en buena condición y reduce la aparición de patologías crónicas que antes parecían inevitables.
5. LA NUEVA LONGEVIDAD
La nueva longevidad es una realidad que paulatinamente vamos descubriendo, percibiendo su potencial transformador de la sociedad y de la propia persona. Este paradigma nos exige proyectar una visión activa del mayor: una persona con plena capacidad para construir, de forma colectiva, el futuro.
Como participantes en la nueva longevidad, los séniores debemos ser agentes esenciales del cambio y dotar de un sentido renovado a una etapa vital que no deja de ampliarse continuadamente. Nos corresponde a nosotros ser los principales responsables en dibujar y definir este horizonte.

