La controvertida tecnología está siempre en el debate actual. Con estas letras pretendo poner algo de luz en un asunto importante que está en la mente de todos.
Las tecnologías de la información y la comunicación han dado una nueva dimensión a nuestras vidas y ocupan un lugar central en muchos de los debates actuales. A medida que nos vemos arrastrados por su avance acelerado, valoramos su conveniencia y nos preguntamos hasta qué punto contribuyen realmente a nuestro bienestar.
El optimismo y el pesimismo tecnológicos representan dos formas contrapuestas de entender el progreso. Sin embargo, sus planteamientos no siempre aparecen de manera aislada; con frecuencia se entremezclan y conviven tanto en el debate social como en nuestras propias reflexiones.
En SeniorTic hemos considerado siempre que la tecnología puede ser beneficiosa para la longevidad, pero también hemos insistido en la necesidad de conjugar ambos fenómenos. Se trata de orientar las TIC al servicio de las personas, porque la tecnología no es neutral ni permanece al margen de las influencias, positivas o negativas, que existen en la sociedad.
Este artículo forma parte de una serie de tres dedicados a analizar las distintas visiones que hay sobre tecnología. Los títulos de los siguientes son: Del sueño de internet a la decadencia de las plataformas y ¿Quién gobierna internet?
Carlos Pérez Llorens es el autor de este primero y ayudado por la IA de los siguientes. Aunque es presidente de SeniorTic, las opiniones expresadas son personales y no representan necesariamente la posición de la asociación.
Índice
1. LA ECLOSIÓN DE LA IA HA RECRUDECIDO LA POLÉMICA
En todos los cambios trascendentes nos encontramos con tendencias a favor y en contra. Esto ha pasado siempre: ocurrió con la aparición de las máquinas al principio de la industrialización o cuando internet comenzó a tomar vuelo, y ahora ha pasado igualmente con la eclosión de la IA.
La inteligencia artificial opera bajo una fractura sistémica entre una visión tecnooptimista orientada a valorar la eficiencia productiva y una visión crítica que duda de muchos de sus beneficios y le preocupa la opacidad de su arquitectura.
La IA, por la competencia que nos hace a nosotros, los humanos, ha recrudecido las controversias. Compartir un mundo con otro ente «inteligente» nos cuesta trabajo digerirlo.
Creo que, según los sabios en la materia, uno de los problemas de la IA es que se le ha dado un estatus que a lo mejor no le corresponde; quizá no deberíamos haberla llamado inteligente. Quizá le estamos atribuyendo talento a una inteligencia diferente de la nuestra.
En SeniorTic, ya en febrero del 2023 consideramos a ChatGPT una tecnología muy útil para los mayores y es columna central de nuestras propuestas formativas y de La Guia Sénior para Hacernos Cultos Digitales.
2. LA POLÉMICA EN EL ÁMBITO DE LAS TIC NACE CON ELLA
Las controversias en torno a las TIC aparecen desde sus orígenes. Al poco tiempo de nacer internet, ya muchos se percataron de cómo se iba alejando de los postulados idealistas originarios. Lo mismo ha ocurrido con la IA: algunos de sus creadores alertaron al mundo al poco tiempo de aparecer ChatGPT.
La digitalización es mucho más que una herramienta: es una nueva capa en la que está envuelto el mundo; redefine sus estructuras y articulaciones a todos los niveles y obliga a una redefinición de lo humano, sobre todo ahora, con la explosión de la IA.
Las distintas visiones sobre la evolución tecnológica han acompañado a la humanidad a lo largo de la historia. Cada avance ha despertado expectativas, temores y debates sobre sus beneficios, riesgos y consecuencias sociales.
A continuación, repasamos algunos de los principales hitos, debates y formas de entender la tecnología que han acompañado su evolución a lo largo del tiempo.
2.1 Los defensores del paraíso digital
Los defensores del statu quo actual son los partidarios del buen hacer de las grandes plataformas como Google, Apple, Microsoft, Amazon…
La tesis principal sostiene que el actual modelo de plataformas e infraestructuras cerradas favorece la eficiencia económica, impulsa la innovación tecnológica y ofrece un mayor número de ventajas al consumidor.
Estas plataformas proporcionan gratuitamente servicios esenciales, como buscadores y mapas, y facilitan así el acceso universal a herramientas digitales. Gracias a sus efectos de red, también reducen de manera extraordinaria los costes de transacción y simplifican numerosos procesos.
Con su enorme capacidad financiera, afrontan las cuantiosas inversiones que exige la investigación en campos como la inteligencia artificial y la computación cuántica. Además, los denominados «jardines amurallados» crean entornos controlados que ayudan a prevenir el malware, los ciberataques y las filtraciones de datos.
Por último, sus soluciones tecnológicas, sencillas y listas para usar, posibilitan que las pequeñas y medianas empresas mejoren su capacidad logística y compitan en mercados de alcance mundial.

2.2 Del paraíso digital al desafío de recuperar la red
Internet nació como una promesa de libertad, descentralización y emancipación individual, impulsada por la llamada «Ideología Californiana», que combinaba el espíritu libertario de los años sesenta con el emprendimiento neoliberal. Sin embargo, aquel ideal ha dado paso a un entorno dominado por grandes monopolios, la explotación de datos personales y la vigilancia y la inducción del usuario.
Cory Doctorow denomina «mierdificación» al proceso mediante el cual las plataformas digitales se deterioran progresivamente: primero atraen a los usuarios con servicios excelentes; después, cuando estos ya dependen de ellas, empeoran su experiencia para beneficiar a anunciantes y empresas; finalmente, explotan a ambos grupos con el único propósito de maximizar los beneficios de sus accionistas.
Este modelo se mantiene gracias a ecosistemas cerrados y a normas como la Sección 1201 de la DMCA estadounidense, que dificultan la interoperabilidad e impiden que los usuarios abandonen las plataformas llevándose sus datos y contactos.
2.3 El triunfo de las plataformas y el capitalismo de vigilancia
Como comentábamos, el modelo que prevaleció no fue el de una red abierta e igualitaria, sino el de gigantescas plataformas tecnológicas corporativas. Estas empresas triunfaron, en un principio, al aportar inmensas comodidades: redujeron drásticamente los costes de transacción y aprovecharon los efectos de red a nivel mundial.
Pero este éxito vino acompañado del surgimiento de ecosistemas cerrados o «jardines amurallados». Tal y como advierte la académica Shoshana Zuboff, hemos entrado en la era del «capitalismo de vigilancia», un sistema en el que la experiencia humana privada es expropiada unilateralmente y utilizada como materia prima gratuita para alimentar modelos predictivos de inteligencia artificial altamente rentables.
2.4 Cibersoberanía y la fragmentación estatal
A la par del control corporativo, el modelo autoritario ha demostrado que el Estado-nación sigue teniendo un inmenso poder coercitivo sobre la infraestructura de la red. China, a través de su «Gran Muralla de Fuego», ha exportado el concepto de «cibersoberanía», un modelo que justifica la censura masiva, el bloqueo sistémico de plataformas extranjeras y la hipervigilancia ciudadana a través de «superaplicaciones» integradas como WeChat.
Esto ha derivado en un efecto de balcanización global que hace que la idea de una red mundial unificada parezca cada vez más remota.
2.5 El modelo regulatorio europeo y la visión liberal de EE. UU.
Hay una notable tensión entre el modelo regulatorio europeo y el liberal estadounidense; sus argumentos son contrapuestos en muchos temas.
El modelo europeo (basado en normativas como la Ley de IA o la DMA) aplica el principio de precaución ex ante. Su argumento central es que la tecnología debe demostrar ser segura antes de su despliegue masivo.
El modelo liberal argumenta que la regulación estricta asfixia la innovación y encarece los servicios. Defiende un modelo ex post (corregir los problemas jurídicos cuando ocurren).
3. HAY ALTERNATIVAS PARA REDIRIGIR EL MUNDO DIGITAL
Son muchas las personas e instituciones que trabajan para construir un entorno digital más justo y orientado al interés general. Desde los ámbitos académico, institucional, empresarial y social se exploran nuevos modelos capaces de conciliar innovación, competencia, derechos y bienestar colectivo.
Sin embargo, estas propuestas pierden fuerza si permanecen únicamente en el terreno de las ideas. Para que puedan transformar la realidad, deben traducirse en alternativas tecnológicas eficaces, viables y aplicables.
La interoperabilidad, la neutralidad de la red, la portabilidad efectiva de los datos, el derecho a reparar, la protección de la privacidad y la regulación antimonopolio no son aspiraciones abstractas, sino instrumentos concretos que ya pueden desarrollarse mediante decisiones técnicas, normativas y políticas.
Y hay muchas otras medidas, algunas de las cuales explicamos en los artículos de esta serie. Ahora solo las relacionamos. Estas son: garantizar la neutralidad de la red, recuperar el principio de extremo a extremo, regular a los llamados guardianes de acceso, reforzar el control sobre los intermediarios digitales y fomentar el software libre.
Como verán, caminos existen; ahora hay que recorrerlos.
4. MUCHA CONFUSIÓN, PERO HAY POSICIONES CLARAS
Como vamos viendo, existen numerosos puntos de vista controvertidos que pueden hacernos dudar sobre cuáles son los caminos más adecuados. No resulta fácil orientarse entre tantas propuestas, aunque, a mi juicio, hay algunas posiciones que deberían estar claras.
Las dictaduras son inaceptables. También lo son la ruptura de la universalidad de la red, la vigilancia sistemática de la ciudadanía y los sistemas de puntuación social, como los aplicados en China. Otros Estados avanzan en direcciones semejantes y ni siquiera las democracias renuncian por completo al control. Sin embargo, en estas últimas existen libertades públicas, mecanismos de fiscalización y alternancia en el poder, lo que limita, al menos en parte, esos riesgos.
Del mismo modo, los monopolios resultan difícilmente admisibles, especialmente para quienes vivimos en países de tradición liberal, donde la defensa de la competencia y la lucha contra la concentración excesiva de poder económico forman parte del propio ordenamiento jurídico.
El capitalismo de la vigilancia debe ser cuestionado con mayor firmeza por los usuarios, los gobiernos y las empresas. Es necesario preservar la privacidad con garantías reales y evitar que los datos personales se utilicen para influir en las conductas, preferencias y decisiones de los ciudadanos. No basta con promulgar leyes protectoras de la privacidad; también es preciso desarrollar alternativas tecnológicas y modelos de negocio que la respeten de manera nativa.

Las plataformas ofrecen ventajas evidentes, ya expuestas anteriormente, pero no pueden convertirse en monopolios que restrinjan la competencia o dificulten el libre funcionamiento del mercado. El equilibrio no debe buscarse únicamente mediante normas, sino también a través de alternativas tecnológicas eficaces, viables y capaces de representar un verdadero avance.
4.1 Alternativas relacionadas con la politica
La regulación es necesaria y puede ser oportuna, siempre que no paralice la creación, la inversión y el desarrollo. De lo contrario, puede agravar el problema que pretende resolver. Europa ofrece un ejemplo significativo: ha desarrollado una intensa capacidad regulatoria, pero cuenta con pocas empresas tecnológicas globales comparables a las grandes plataformas dominantes y dispone todavía de escasas alternativas capaces de proponer otras formas de hacer las cosas.
La digitalización, internet y las tecnologías de la información y la comunicación deberían servir también para ampliar y fortalecer la democracia. Hoy disponemos de medios técnicos que permitirían consultar a la ciudadanía en tiempo real sobre determinadas cuestiones, facilitar nuevas formas de participación y mejorar la relación entre las instituciones y la sociedad.
Para que estas posibilidades se desarrollen con garantías, es necesario crear órganos regulatorios verdaderamente independientes, en cuya composición y funcionamiento participen la ciudadanía, las empresas, las administraciones públicas y otras organizaciones sociales. Su legitimidad, transparencia e independencia serán esenciales para que sus decisiones sean aceptadas y reconocidas por el conjunto de la sociedad.
5. ES IMPRESCINDIBLE SER CULTO DIGITAL
No es fácil hacerse cargo de la situación actual. La velocidad evolutiva de esta nueva era y el hecho de movernos en un entorno muy distinto del “analógico” de hace apenas 60 o 70 años dificultan que tomemos una posición favorable para todos y para nosotros mismos. Conocer el mundo actual y tener criterio es difícil, especialmente por los obstáculos interpuestos por las poderosas inercias que lo mueven.
Por esta razón, hablamos en SeniorTic de la necesidad de hacernos cultos digitales, pues no se trata solo de conocer las técnicas que la mueven, sino de saber cuál es su fondo, quién las dirige y qué trascendencia tienen en nuestras vidas.
Para superar las dificultades podremos hacer muchas cosas, de las que hablaremos y hemos hablado, pero la principal es la visión que cada uno tenga y, sobre todo, lo que hagamos a nivel individual para defender nuestros intereses y derechos.
Como solemos decir, ser cultos hoy en día es ser cultos digitales, con las dos acepciones arriba comentadas, y estar aprendiendo constantemente para estar a la altura de una sociedad que se mueve vertiginosamente.
No nos pueden tener secuestrada la atención, pendientes de aquello a lo que nos llamen, ni movernos al son marcado por la red. Estar cómodos al dejarnos llevar tiene un precio.Que cada uno de nosotros sea consciente y activo es el cimiento primordial para construir una tecnología al servicio de los ciudadanos.
6. LA CONTROVERTIDA TECNOLOGÍA
El desarrollo tecnológico actual es imparable; está pegado a nuestra vida cotidiana y al desenvolvimiento social, científico y económico. Ponerlo en cuestión en su conjunto carece de sentido. Sería negar una realidad que, desde hace años, está mejorando la vida de las personas hasta cotas que nunca había alcanzado la humanidad. Y está situando el conocimiento y el procesamiento de la información en escenarios inimaginables hace apenas unos pocos años.
La rivalidad entre potencias añade un tercer peligro que hay que superar: la balcanización. Una red dividida en esferas de influencia puede limitar el intercambio global de conocimientos, debilitar los estándares comunes y convertir cada servicio en una posible amenaza geopolítica.
La respuesta no puede consistir en abandonar la tecnología, sino en subordinarla al Estado de derecho y a la voluntad democrática.
El verdadero progreso tecnológico no consiste únicamente en crear sistemas más rápidos, inteligentes o rentables. Consiste en construir tecnologías que aumenten la capacidad humana para decidir y convivir libremente.
Después de la utopía y de la desilusión, el desafío es concebir internet no como un territorio sin gobierno ni como una sucesión de fronteras digitales, sino como un espacio común sometido a derechos, responsabilidades y control democrático.
Un mundo digital mejor no surgirá espontáneamente de la técnica ni del mercado. Tendrá que ser construido por todos, para lo que se ha de ser un ciudadano consciente, activo y culto dispuesto a defender sus derechos y los de los demás.


Interesante, pero la reciente lectura de «Nexus. Una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la IA», de Yuval Noah Harari, y el artículo de Shoshana Zuboff, «Nos roban los datos, nos roban la democracia», publicado en El País el pasado 12 de Julio, asustan más que aclaran el panorama.
He leído ambos escritos hace tiempo, años. Bueno de Shoshana su gran obra La Era del Capitalismo de Vigilancia. Y a ambos les sigo. Son puntos de vista importantes. Debía haber tenido en cuenta a Harari. De todas formas lo que quería es situar el debate y indicar cosas claras que una gran mayoría estamos de acuerdo, en occidente.