Los séniores no queremos que piensen por nosotros; podemos hacerlo por nosotros mismos, sobre todo cuando se trata de reflexionar sobre los problemas que directamente nos afectan.
En muchas ocasiones, se nos sitúa fuera de la vida activa a expensas de las decisiones de otros, como si al cumplir una determinada edad quedáramos automáticamente fuera de juego e invalidados incluso para participar en los asuntos que nos atañen.
Esto sucede justo cuando envejecemos más tarde y permanecemos activos muchos años por encima de ese tope falsamente establecido.
Índice
1. SOLUCIONES REALIZADAS EN NUESTRO NOMBRE
Productos, servicios, sistemas, procedimientos, trámites administrativos y soluciones se diseñan pensando en nosotros. Incluso aquellos destinados al uso exclusivo de nuestro colectivo son elaborados en nuestro nombre, pero sin darnos la más mínima participación. Al parecer, al cumplir una determinada edad dejamos de ser capaces.
Esta forma de actuar es especialmente notoria cuando las alternativas son digitales. Se da por sentado que estamos completamente incapacitados para diseñar estos productos, por lo que son otras generaciones las que deben tomar el timón, imaginar lo que nos conviene y decidir cómo se manejarán y qué fines han de cumplir.
Hoy vivimos la eclosión digital; la creación de soluciones tecnológicas inunda todos los ámbitos de nuestra vida y a nosotros, los mayores, nos afecta como a todos. Sin embargo, no se nos tiene en cuenta en absoluto. Jóvenes informáticos se ponen en nuestro lugar y, sin contar con nosotros, desarrollan lo que creen que nos conviene, imponiéndonos soluciones muy alejadas de nuestras conveniencias.
2. LA LONGEVIDAD NO ES LA MISMA
La longevidad ha cambiado. Es una realidad evidente que todos conocemos y percibimos. Basta con salir a la calle para ver a las personas mayores en plena actividad: en restaurantes, museos, viajes, conferencias, ayudando a sus familias o cuidando de sus nietos.
A pesar de ello, la percepción social sigue anclada en el pasado, situándonos al margen de la vida activa. Y lo que es más grave, al hablar de los mayores como un todo, se suele recurrir a los peores estereotipos: los más solos, los más incultos digitalmente, etc.
Indudablemente, tenemos desafíos propios de la edad, como pueden ser una mayor dependencia en determinadas etapas o una disminución de destrezas físicas y cognitivas. Estas particularidades ocasionan problemas que deben afrontarse.
Pues bien, incluso para la resolución de estos problemas no se nos tiene en cuenta. Se piensa por nosotros, pero sin nosotros, cuando una gran parte de nuestro colectivo no solo está plenamente capacitada, sino que conoce el problema de primera mano y tiene la experiencia de la que otros segmentos de la sociedad carecen.
3. SE HACEN PRODUCTOS SIN PENSAR EN NOSOTROS
Nosotros, como el resto de la población, accedemos a productos y servicios necesarios para desenvolvernos en la vida cotidiana. Acudimos a los mismos comercios y realizamos las mismas compras o tramitaciones.
Muchos de los diseños de estos productos o servicios se hacen sin la participación de los usuarios, ya sean jóvenes o mayores. En general, no existe la cultura de incluir a los destinatarios en el diseño de las soluciones desde su concepción, lo cual, de por sí, ya es grave.
Pero en nuestro caso, esta realidad se hace más cruda cuando las alternativas destinadas exclusivamente a los mayores tampoco son creadas con la participación de nuestro colectivo.
Se habla y se piensa por nosotros, incluso en los asuntos que nos afectan directamente.

4. LOS SÉNIORES NO QUEREMOS QUE PIENSEN POR NOSOTROS
Los mayores longevos, por nuestra preparación y experiencia, estamos en condiciones, hoy más que nunca, de seguir construyendo el futuro y participando en su diseño; ya sea en la conformación de sistemas, de procedimientos administrativos o de productos.
Tenemos las capacidades para ello, y nuestra participación es buena para los creadores de las soluciones, pues estas estarían más cercanas a los usuarios; a los séniores en este caso.
Se nos estigmatiza con facilidad: se dice que somos los más solos o los menos capacitados digitalmente, cuando todo el colectivo no es así. Os adjuntamos dos artículos que ponen las cosas en su sitio: Barómetro de la soledad no deseada en España 2024 y La brecha digital estigmatiza a los mayores.
Queremos construir con todos la era digital y deseamos participar en todos los campos, pero muy especialmente en los que afectan a nuestra edad. La soledad, por ejemplo, se afronta sin preguntarnos; se proponen alternativas y nosotros no participamos en ellas.
5. SENIORTIC ESTÁ POR LA PARTICIPACIÓN DE LOS SÉNIORES
Entre las metas de SeniorTic se encuentra la de contribuir a la inclusión de los mayores en los asuntos concernientes a la tecnología que influyen en nuestras vidas. Abogamos por su incorporación en todos los ámbitos, pero nuestra preocupación concreta es la ya comentada: la concerniente a las TIC.
Numerosas iniciativas, ya sean destinadas a todos o en particular a nuestro colectivo, se urden sin contar con nosotros en absoluto, en especial las que se encuentran en la órbita digital.
La administración, ya sea estatal, autonómica o local, diseña programas de actuación, soluciones y procedimientos administrativos destinados a nuestro colectivo y no se nos consulta en absoluto; ni siquiera se nos pide opinión después de que hayan salido a la luz.
Nuestro colectivo cuenta con muchas organizaciones suficientemente cualificadas para participar en estas alternativas cuyo destino somos nosotros.
SeniorTic comienza a reclamar esta participación: está apelando a distintas instituciones para que nos permitan colaborar, probar soluciones y ser tenidos en cuenta, pero no estamos siendo escuchados debidamente.
Los séniores queremos construir la era digital —este es uno de nuestros lemas— y queremos hacerlo ya, sin dilaciones. El ritmo vertiginoso de los tiempos actuales nos obliga a subirnos al tren de la transformación. Sin embargo, es imprescindible que en este viaje se tenga en cuenta el fenómeno de la nueva longevidad, cuya esencia es completamente distinta a la del pasado.
Los seniors queremos diseñar un futuro vertebrado por las TIC; queremos, repetimos, construir la era digital con todos los demás.

