Transhumanismo longevidad y tecnología

Transhumanismo longevidad y tecnología, temas de actualidad y de futuro.

En este blog tratamos habitualmente la longevidad y su relación con la tecnología.

Muy de pasada en algunos posts hemos mencionado el transhumanismo sin nunca pararnos a decir algo, pues estamos en la creencia de que muchas de sus teorías se escapan a una visión realista del futuro de la humanidad.

Próximos a la Navidad, cerca de la visita de Papá Noel y los Reyes Magos, hemos pensado que podría ser un tema interesante. Aunque si bien algunas teorías hablan de la inmortalidad, otras vaticinan un futuro de máquinas sustituyendo al hombre como especie ya superada.

Es importante conocer el transhumanismo. Es una teoría defendida por importantes personalidades del mundo de la ciencia y de la tecnología, y merece la pena conocerla, independientemente de nuestra afinidad a la misma. Se basa en realidades aceptadas por todos y es la visión de muchos especialistas.  

1. ¿Qué es el transhumanismo?

El transhumanismo es una teoría postmoderna, consecuencia de los avances científicos y tecnológicos, y del conocimiento de los límites humanos.  Es una nueva visión del mundo y una alternativa futurista.

Habría muchas formas de definir al transhumanismo, hay variadas tendencias con distintas concepciones.

Es un movimiento consciente de las limitaciones humanas y del deber de transformar a la especie con tal de superarlas. Según nos dicen, el envejecimiento, la enfermedad, los límites en la inteligencia, la condición moral y otras particularidades negativas, hoy pueden ser superadas, mediante el empleo de la ciencia y la tecnología. Representa el transhumanismo, según Nick Bostrom; “una nueva concepción operativa del futuro del hombre”.

Es la transformación sustancial del ser humanos mediante la tecnología.

En muchas de sus concepciones la podríamos tachar de ilusoria, pero otras están bien fundamentadas en los avances actuales. Hoy, por ejemplo, está claro que la ingeniería genética podría mejorar ya nuestras capacidades, si las leyes lo permitieran.

Es una corriente formada por muchas personalidades del mundo científico, tecnológico y cultural, organizados en numerosas organizaciones, con una gran influencia y un gran capital de respaldo.

2. Las vertientes transhumanisttas

Como ya hemos comentado no hay una uniformidad en el ideal transhumanista. Son muchas las formas de entenderlo y dispares. Hay visiones sensatas y descabelladas. Aquí mencionaremos sus dos grandes corrientes.

Estas no son excluyentes, pueden sumarse o complementarse. Son dos caminos hacia un mismo lugar. Se entrelazan ambas en la consecución de ese fin común. Se habla de hecho de la biotecnología.

Todas tienen como meta la inmortalidad. Viejo anhelo de la humanidad desde los más remotos de los tiempos. Para el transhumanismo, el hombre nuevo vivirá el tiempo que desee.

2.1 La corriente tecnológica

Se basa fundamentalmente en los avances de las tecnologías y su fusión con el hombre. Creen en una convergencia entre los hombres y las máquinas, en la fusión de ambos.

Esta unión daría como resultado la aparición de los Cyborg, una combinación de hombre y máquina, superadora de nuestra especie tal como la conocemos.

Las fracciones más radicales de esta tendencia, creen en un futuro en que nuestra mente se trasladará a las máquinas para lograr una inteligencia en crecimiento exponencial, al no estar limitada por nuestro contorno físico.

La conciencia humana, el sentido común, serán trasladadas a las máquinas para así dar sentido a esta combinación.

Imagen de Singulirity University
Imagen de Singulirity University

2.1.1 La singularidad

Dentro de esta tendencia está la mil veces nombrada singularidad.

Sobre este término hay diferentes definiciones. Aquí en este momento nos referimos a la creada y defendida por el ingeniero de Google, de todos conocidos, Ray Kursweil, autor del libro “La Singularidad está cerca”.

Para él, la singularidad se dará cuando llegue el primer sistema inteligente que a la vez produzca otro más inteligente, y así sucesivamente hasta dotar de inteligencia al universo. Kursweil pronostica su advenimiento dentro de poco, tal como indica en su libro.

Este movimiento tiene muchos seguidores, incluso ha fundado una universidad.

“La Universidad de la Singularidad es una institución académica en Silicon Valley cuya finalidad es «reunir, educar e inspirar a un grupo de dirigentes que se esfuercen por comprender y facilitar el desarrollo exponencial de las tecnologías y promover, aplicar, orientar y guiar estas herramientas para resolver los grandes desafíos de la humanidad».​ Su nombre hace referencia a la llamada singularidad tecnológica. Se ubica en el Centro de Investigación Ames de la NASA en Mountain View, California y está dirigida por el propio Ray Kurzwei”. Os facilito, al respecto, el  Artículos de Wikipedia.

2.2 La corriente biológica

Su teoría se asienta en los avances de la medicina y la biología. Piensan en los fármacos como una forma de ir venciendo las enfermedades, y en la ingeniería genética, como la forma de ir mejorando la especie.

Piensa que se llegará al final, a un hombre muy poco parecido al hombre actual.

Son contrarios a la pasividad actual, por no tomar las riendas de la vida y comenzar a mejorarnos a partir de la manipulación genética. Es un adiós al darwinismo.

En el terreno de estas ciencias están surgiendo muchas disciplinas cuyo fin es profundizar en el conocimiento de la vida para intervenir en su evolución. Una de estas es la biotecnología.

La OCDE define la biotecnología como la «aplicación de principios de la ciencia y la ingeniería para tratamientos de materiales orgánicos e inorgánicos por sistemas biológicos para producir bienes y servicios». Sus bases son la biología, ingeniería, física, química, y biomedicina; y el campo de esta ciencia tiene gran repercusión en la farmacología, la medicina, la bromatología, el tratamiento de residuos sólidos, líquidos y gaseosos, la industria, la ganadería y la agricultura.

3. Hacia larguísimas vidas

Todas las corrientes transhumanistas auguran una larguísima vida para la humanidad. Y este tema sin duda es el imán que atrae a personas, instituciones, empresas y capitales. Y entre tantos, no podían faltar, muchos de los dirigentes de las empresas de Silicon Valley.

Todos sin duda deseamos vivir muchos años y, si tenemos dinero, qué mejor que emplearlo en procurarnos algunos años de más.

Son muchos los estudios e investigaciones sobre el envejecimiento y cuantiosos los recursos destinados a este fin.

Empresas como Google invierte en estos proyectos y de ahí la creación de la empresa Calico, apoyada por el MIT y la Universidad de Harvard.

En este campo hay grandes investigadores españoles con relevancia mundial como son Carlos López Otín, Juan Carlos Izpisúa Belmonte, Francisco Juan Martínez Mojica y María Blasco. España es la segunda sociedad más longeva a nivel mundial y se va a situar como primera en pocos años.

Es en este campo, de la biotecnología, de la biología sintética, de la edición genética, se están produciendo continuos adelantos; hoy para combatir enfermedades o para ver sus resultados en otros seres, mañana sin duda,  para alargar la vida y mejorar nuestra especie.  De hecho, hay muchas iniciativas por estos senderos.

Esquema sobres las 4 revoluciones industriales
Esquema sobres las 4 revoluciones industriales

4. Una nueva era

Indudablemente todas estas teorías son reflejo de estos tiempos. Tiempos nuevos y especialmente sorprendentes.

En pocos años, hemos multiplicado por muchos los avances que a la humanidad le llevaron siglos y siglos. Estamos en la cuarta revolución industrial, en una nueva era, la era del conocimiento y de la información.

El hombre ha pasado de ser temeroso de Dios a “dios”. Nos creemos con el derecho a aspirar a dirigir el universo, como piensa Kurzweill.

Y en esta nueva era, algunos a mi entender se han pasado de la raya, de la raya existente entre ciencia y ficción. Aparentemente hablando de ciencia, convierten sus ensayos en ficción, cuando su género no es el literario.

Indudablemente esta revolución nos está proporcionando herramientas a las que no podemos renunciar, y nos deben servir para afrontar el futuro con valentía y ambición transformadora.

Pero de eso a situarnos en un plano ficticio, convirtiendo a la tecnología en una religión, hay mucho trecho.  

5. Tomar conciencia ya

La sociedad del conocimiento nos obliga a una mayor cualificación profesional y a tener una cultura más extensa para orientarnos con criterio por esta compleja sociedad.

Aquellos idealistas precursores de Internet nos trajeron un mundo mejor, pero si bien son indiscutibles sus enormes beneficios, hoy se están poniendo en entredicho muchos aspectos negativos como por ejemplo el de la privacidad. De este problema y de algún aspecto negativo más, hablábamos en nuestro post Todos desnudos en la red y los mayores también.

En ese artículo también hablábamos de la necesidad de poseer una cultura digital y de la importancia del individuo como protagonista en la red, consciente y activo.

Pues si es importante la privacidad, figúrense como pueden ser de importantes asuntos como la manipulación genética, la inclusión de órganos, la fabricación de máquinas con una inteligencia extraordinaria. O alcanzar vidas enormemente largas.

Y este es el fin del artículo, llamar la atención de un tema de grandísima importancia. Tan poco tratado, muy fuera de las conversaciones cotidianas, políticas e incluso culturales.

Este nuevo panorama se avecina más despacio de lo señalado por la previsión transhumanista, pero más rápido del pronosticado por los demás mortales.  

En muy pocos años vamos a asistir a grandes cambios y deberemos estar preparados. Debemos tomar conciencia para ser protagonistas.

6. Por un humanismo renovado.

Llegar a esa fusión entre hombre y máquina parece aún estar lejos, entre otras cosas, porque para empezar, conocemos poco nuestro propio cerebro.  

Ir a la transformación de la especie, sin tener claro hacia donde deseamos ir, y si van a ir todos y con parecidas oportunidades, es ir arrastrados inconscientes por la tecnología.  

Ese binomio, cerebro-corazón, razón-sentimientos, juicio-emociones, propio de nuestra especie, ¿es necesario sustituirlo por la razón de las máquinas?, es una de las preguntas a hacernos.  ¿Qué pasaría con el sentido común, cuál sería la conciencia de las máquinas?

¿Dónde se situarían los valores universales como son el amor, la bondad, la compasión, el esfuerzo, la humildad, la belleza, el coraje, la justicia, la paz o la sabiduría? ¿ Cuál sería la moral?.

Muchos prefieren hablar de humanismo renovado, con valores, con la ética universal como compañera de viaje, antes que confiar en la tecnología como única valedora.

Sin duda los avances tecnológicos deben acompañarse de sólidas posiciones morales y éticas. Por un humanismo renovado, como recomienda el profesor Cortina.

7. Transhumanismo longevidad y tecnología

Los lectores de este blog saben que desde este medio, defendemos a la tecnología como aliada indispensable para conseguir una longevidad excelente.

Pero también sabrán cómo abogamos por una tecnología con un enfoque humano, pensada para favorecernos a todos y en todos los aspectos, materiales y espirituales.

Algunos de nosotros, los cincuentones, por ejemplo, se van a encontrar con una serie de cambios transformadores en las estructuras sociales inmediatamente futuras.   

Si nuestra generación ha tenido que incorporar el conocimiento informático, y afrontar la brecha digital, la próxima va a tener retos muy superiores y en relación igualmente con la tecnología.

Deberá afrontar cómo los cambios afectan incluso a la misma naturaleza humana. Cúal será el concepto de persona en la nueva sociedad con entes cibernéticos.

Una larga vida, robots con más o menos inteligencia, la gestión de la información genética, los implantes, serán algunos de los retos a afrontar.

Y en ese panorama, indudablemente nos deberemos ocupar de problemas más acuciantes que la obtención de la inmortalidad. Por ejemplo, del paro producido por la aparición de los robots.

La cultura tecnológica será imprescindible para poner nuestro esfuerzo en la dirección conveniente para nosotros y para los demás. Pero esa cultura deberá formar parte de una cultura mucho más amplia, en la que no solo se encontraran los conocimientos, sino también nuestros criterios, nuestra moral, las posiciones éticas ante la vida, para ser además de eruditos, sabios.

Mis agradecimientos a la profesora Adela Cortina y a los profesores Antonio Diéguez y Albert Cortina, algunas de las reflexiones se inspiran en la lectura de sus libros.

 Revisión de texto: Ana Llorca