Fondo abstracto y titulo sobreimpreso; Hagamos productos pensando en todas las edades

Hagamos productos pensando en todas las edades

Hagamos productos pensando en todas las edades. En jóvenes, maduros, mayores y ancianos.

En nuestro artículo Las tecnologías accesibles para todos, hablamos de la necesidad y la obligación de hacer productos accesibles para todos.

De forma breve, comentábamos sobre la necesidad de producir pensando en todas las edades, en todo el ciclo de vida.

Este aspecto tan importante, en ese momento lo tratamos con poca profundidad. Pues bien, en este artículo deseamos profundizar un poco más, a sabiendas de que será tratado también en otras ocasiones, pues es uno de los  asuntos importantes en esta nueva sociedad longeva.  

1. Una nueva demografía

España es uno de los países con una mayor esperanza de vida del mundo. Es de 85,9 años en las mujeres y de 80,5 en los hombres. Se feminiza la vejez. Hay 9.057.193 personas mayores de 65, un 19,3% sobre el total de la población (47.026.208). Hay 16.303 mayores de 100 años.

La tendencia es a ascender. Cada vez viviremos más. Vivir más de 100 será la expectativa de los actuales jóvenes.

Por otro lado, la soledad entre los mayores de 65 años aumenta, el 31,0% de las mujeres viven solas frente a 17,8% de los hombres. Esta proporción aumenta según avanza la edad al fallecer uno de los cónyuges.  2.131.400 de personas mayores de 65 años viven solas.

Este cambio demográfico reconforma nuestra sociedad. Las sociedades serán longevas y a esta nueva situación nos deberemos adaptar.

2. Los mayores no son los mismos

Naturalmente los mayores no son los mismos. Envejecemos más tarde, el periodo de madurez se ha alargado. En líneas generales las personas cuando cumplen 65 años no se sienten viejos, tienen muchas ganas de vivir, son los principales consumidores y disponen de una renta superior al resto de la población. El 90% tiene un piso en propiedad.

Sin embargo, sigue existiendo la percepción de que una vez se llega a la edad de 65, coincidiendo con la edad de jubilación, la persona mayor pasa a un segundo plano social. Afortunadamente, está tendiendo a diluirse según pasa el tiempo.

Bajo mi punto de vista particular, este nuevo escenario está tardando en entenderse por la sociedad en su conjunto. Solo una inercia, la llamada economía plateada, en la creencia de que esta situación es una ventaja, está buscando nuevos horizontes y oportunidades para propiciar una sociedad longeva mejor.

2.1 Según el barómetro del consumidor sénior

Según el barómetro del consumidor sénior,  del Centro AgeingNomics, de la Fundación Mapfre,  los mayores gozan de una razonable buena salud desde el punto de vista económico.

El 55% de los consumidores sénior viven en hogares en los que al menos dos personas aportan ingresos mensualmente.

Poseen la seguridad que les da ser propietarios. El 90% vive en una vivienda de su propiedad. Además, un 74% lo hace sin préstamos ni hipoteca.

Prefieren seguir viviendo en sus hogares. Un 82% no tiene intención de cambiarse de vivienda en un futuro, si bien más de la mitad, un 59%, no tiene su casa adaptada para personas dependientes.

Disponen de capacidad de ahorro pesa a la crisis. El 56% consigue ahorrar todos los meses. Un 43% ahorra entre un 11% y un 30% de sus ingresos y un 13% más del 30%.

El 82% de los consumidores sénior viaja, optando por destinos culturales (46%), de naturaleza (45%) o históricos (37%) por encima de los baratos y cercanos (19%).

Un 78% utiliza la tecnología en su día a día para cubrir sus necesidades, destacando servicios de banca (58%), consumo (49%) y comunicación (41% usa RRSS).

La alimentación, la vivienda y la tecnología son las tres partidas que suponen un mayor gasto para la generación sénior según su percepción.

El 92% afirma cuidar su alimentación y un 77% realiza ejercicio habitualmente. Solo un 17% visita al médico una vez al mes.

El 60% no cree que su situación económica vaya a empeorar a partir de ahora pese a la crisis.

En 2021 esperan aumentar su gasto. La alimentación y el ocio serán las partidas en las que más sénior esperan incrementar su gasto el año que viene, un 26% en cada una de ellas, seguidas por la salud (22%) y la vivienda (15%).

Figuración de hombre sorprendido por las TIC
Figuración de hombre sorprendido por las TIC

3. La brecha digital se reduce

Los mayores en España vivieron al margen de la informática en una gran mayoría. Sus formas de hacer las cosas y de desenvolverse fueron diferentes. Las herramientas eran otras y las capacidades cognitivas estaban desarrolladas en relación a otras formas de actuación. Nuestro post La brecha digital con los mayores, hablaba de este tema.

Este hecho ha coincidido con una exponencial transformación digital, que ha distanciado a las edades avanzadas, no solo por no conocer las TIC; sino también, como decíamos,  por tener capacidades en consonancia con el mundo en el que se desenvolvieron. .

Pero la brecha se ha reducido. Un 73,3% de las personas mayores (entre 65 y 74 años) utiliza Internet1 en 2021; en 2006 apenas lo hacía un 5,1%. Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), del año 2018 al 2021 la utilización de la informática creció casi tanto como durante los doce años anteriores. El mayor aumento en el uso de Internet se ha producido en el grupo de edad de 65 a 74 años, con 3,6 puntos más que en 2020 y 9,7 puntos más que en 2019. Disponen del móvil el 99% de los hogares.

El móvil, la incorporación de mayores ya digitales por profesión, la gran mejora de las infraestructuras de comunicaciones, la necesidad de romper el aislamiento durante la pandemia, han reducido la brecha digital con un descenso muy notable.

Pero hay que avanzar mucho más. Un 7,8 % de los mayores no tienen habilidades digitales, un 62% tiene pocas habilidades, un 19 % escasas, y un 12% avanzadas.

En cuanto a las actividades que realizan por internet, el 91% utiliza mensajería instantánea, el 61% correo electrónico, el 65% videollamadas, tantas como los jóvenes de 18, y el 38% está en redes sociales. El 41,5% gestiona su cita médica y el 52% accede a la banca online. El 51% nunca ha comprado por Internet. Mas del 80% no utiliza Apps para distintas actividades, como salud, encuentros, telemedicina, servicios para el hogar.

4. Nueva sociedad nuevos productos

La transformación digital está cambiando de arriba abajo nuestra sociedad. Vivimos en un mundo globalizado, relacionado a la velocidad de la luz, en red, en la que la información es su pilar fundamental.  

Los productos han cambiado, respondiendo a la sociedad demandante de los mismos y a las nuevas formas de fabricación.  

En la historia de la producción siempre han estado presentes las necesidades de los clientes. Hoy los clientes se han convertido en el centro.

Uno de los cambios trascendentales es el aumento de la esperanza de vida, el retraso de la vejez y una vejez en mejores condiciones, tanto por una mejor salud, como unos mejores medios de afrontarla.

Las nuevas formas de hacer las cosas en el mundo digital, junto a unos clientes diferentes en muchos aspectos, y uno muy importante es la longevidad, está replanteando la creación de los nuevos productos.

5. Productos enfocados al cliente

Hoy los clientes conectados en red permanentemente, con una gran información en sus manos, con un mejor grado de preparación, con opciones de cambiar de proveedor a un clic, con un sinfín de posibilidades de compra, se están convirtiendo en los principales protagonistas.  

Alternativas de productos de empresas muy inclinadas hacia el accionista pierden fortaleza por días. Ahí está el ejemplo de la banca española y su comportamiento con el colectivo sénior.

La banca, entre otras cosas, perjudicada por las alternativas digitales, corre de pronto hacia ese escenario, dejando en la cuneta a los mayores, alejándose de las zonas rurales, reduciendo oficinas, acortando el periodo de gestión en estas últimas y subiendo las comisiones por el hecho de tener una cuenta con bajos saldos. Este es un ejemplo de cómo no se han de hacer las cosas. Este es un enfoque hacia el accionista, del que los usuarios debemos huir despavoridos.  

El cliente está siendo situado en el centro, por su poder actual, en relación claro está a otros tiempos.

Hoy muchos de los productos se inician enfocados en el cliente desde sus inicios, y todos los pasos posteriores para conformarlos atienden a este mismo planteamiento.

El enfoque al cliente se abrió camino hace mucho tiempo, y progresivamente parece ganar seguidores en el mundo empresarial.

Imagen de productos en un supermercado
Imagen de productos en un supermercado

6. Hagamos productos pensando en todas las edades

Otro requerimiento imprescindible para los productos con destino al gran público, en las sociedades longevas, es que estén pensados para todas las edades.

Y cuando decimos todas las edades nos referimos a todas, a los mayores, a los jóvenes, a los maduros y a aquellas personas con menos capacidades.

En relación a los mayores es necesario tener en cuenta su situación en las dos etapas normalmente existentes. Una de los 65 a los 75 y otra de los 75 en adelante. Los pertenecientes a la primera se diferencian menos con los demás. A partir de los 75, y estamos hablando en general, ya comienzan a disminuir sus capacidades sin que les invaliden. Empiezan a disminuir la eficiencia de sus sentidos, las capacidades motrices son menores, por ejemplo, las de las manos, la velocidad de acción se merma.

Los productos dirigidos a todos deben incluir a los mayores, sea cual sea la etapa en la que se encuentren. Si diseñamos una aplicación usable para los mayores de 85, indudablemente podrá ser utilizada por el resto.

7. Seniors activos en busca de soluciones

Los mayores actuales nos hemos encontrado con dos beneficios que otras generaciones no han tenido. Una es la larga vida, y la otra es la tecnología.

La tecnología, como decimos desde este espacio, es el bastón de nuestros días. Podemos desenvolvernos mejor si está a nuestro lado y nos ayudara a obtener un sinfín de felicidades, sin movernos de nuestro domicilio. Longevidad y tecnología son dos buenas amigas.

Por esta razón es imprescindible nuestra incorporación a las TIC. La brecha digital es un inconveniente para nuestra generación, pero muy superable. Es imprescindible.

Los mayores no queremos depender de nadie, y estar en nuestros domicilios el mayor tiempo posible; pues bien, la tecnología nos ayuda a ir por esta vía.  

Cuando hablábamos arriba del poder del consumidor hoy en día, decimos verdad siempre y cuando el consumidor ejerza ese poder. Si actúa con el clic, cuando se vean afectados sus intereses.

Siguiendo el ejemplo de la banca. Ante este menosprecio, está el clic de pasarse directamente a la banca electrónica, claro está, nos a la de las entidades que tan negativamente no han tratado.

En la elección de nuestros productos, deberemos sopesar si en su creación han pensado en nosotros.

Los mayores en general somos muy fieles, pero esa fidelidad a mi entender es necesario emplearla con los respetuosos de nuestros intereses.

A los mayores no nos agradan actitudes paternales, indicándonos lo que debemos hacer, o los productos que nos convienen.

No queremos que piensen por nosotros en los diseños. Queremos formar parte en los diseños.

No deseamos productos para los mayores, huimos de estas propuestas. Deseamos productos pensados por todos y para todos.

Y para ello es necesario sentirse orgulloso de la edad, de nuestros conocimientos, de nuestra experiencia, de nuestra perspectiva de años.  Para ello debemos estar preparados, seguir activos, alerta, y ampliando nuestro conocimiento, y uno trascendental es el informático.  Nos sirve de sostén, nos hace más independientes y nos hace más protagonistas.  

Revisión de texto; Ana Llorca

1 comentario en “Hagamos productos pensando en todas las edades”

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